Conservación de las Frutas

Las frutas frescas no necesitan condiciones especiales de conservación (basta con lugares frescos, secos y protegidos de la luz solar), aunque podemos guardarlas en la parte menos fría del refrigerador, siempre aisladas de otros alimentos para aumentar su vida útil.

  • Frutas delicadas: hasta 2 días (frutillas, moras, etc.)
  • Frutas con hueso: hasta 7 días (ciruelas, damascos…)
  • Cítricos: hasta 10 días (naranjas, mandarinas, limón y lima, etc.)

Los plátanos se ennegrecen si los guardamos en la nevera, eso sí, sin perder su calidad nutritiva. El oscurecimiento de la piel puede evitarse si los envolvemos en papel de periódico.
No debemos guardar juntas frutas de corta conservación (plátanos, melocotón, peras…) con las de larga conservación (cítricos, manzanas…), ya que pueden producirse sabores extraños y deteriorarse más fácilmente.

Cuando se dispone de más fruta de la que se puede consumir o se desea degustar una fruta de temporada en otra época del año, podemos recurrir a la congelación. Las frutas más adecuadas para la congelación son: piña, manzana, damasco, pomelo, frutilla y cereza oscura (no más de 6 meses). Por el contrario no son idóneas cerezas y ciruelas de color claro, las uvas y casi todas las frutas tropicales. Respecto al grado de maduración, generalmente la fruta se considera apta para la congelación cuando ha alcanzado el momento apropiado para su consumo fresco.

 

Manipulación de Frutas

Para mantenerse sano conviene seguir una dieta rica en frutas. Sin embargo, los productos frescos a veces se convierten en origen de intoxicaciones alimentarias, por lo que se deben respetar unas sencillas normas básicas de higiene. Al consumir frutas crudas se corre el riesgo de ingerir cualquier residuo que haya quedado en ellas al permanecer en contacto con alguna superficie sucia o sustancia tóxica; microorganismos que se encuentran en los fertilizantes orgánicos, en el agua de riego y la del primer aclarado, los microbios presentes en las manos de quienes recogen el producto, en los contenedores donde se almacena y en los vehículos donde se transporta, así como los restos de los animales que están sobre los campos de cultivo.

  • Al llegar a casa, hay que liberar las frutas de cualquier bolsa o envoltorio de plástico para que puedan respirar.
  • Se aconseja manipularlas con cuidado a fin de no causar roturas que aceleran su descomposición.
  • Eliminar los ejemplares que estén deteriorados, por ejemplo, las frutas con inicios de putrefacción, para evitar que contagien al resto.
  • Hay que lavarlas muy bien bajo un chorro de agua limpia, sobre todo cuando se vayan a comer crudas y no se pelan. Las más pequeñas y delicadas, como frutillas, frambuesas, moras, etc., han de enjuagarse en un colador.
  • Antes de trocear y servir las frutas crudas que tengan piel resistente como los melones y las sandías (cuando sirva estas frutas en un plato compuesto), lávelas a conciencia con un cepillo destinado exclusivamente a ese uso y con abundante agua.
  • Lavarse bien las manos antes de tocar la fruta. Si se ha manipulado antes alimentos crudos, asegurémonos de que la superficie y los utensilios que se han utilizado y nuestras manos están perfectamente limpios antes de ponerlos en contacto con la fruta.
  • Cubrir cuidadosamente los recipientes que contengan fruta cortada. Guardar la macedonia de frutas o cualquier fruta cortada en el refrigerador hasta minutos antes de servirla.
  • Leer y seguir las indicaciones del envoltorio de las frutas envasadas, tales como «Consérvese en frío», «Consumir preferentemente antes de…», o «Caduca el…».

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Para evitar en lo posible la pérdida de vitaminas conviene:

  • No realizar un pelado profundo: la parte más externa de las frutas (debajo de la piel), es la que concentra mayor cantidad de vitaminas, por lo que un pelado profundo conduce a pérdidas importantes de estos nutrientes.
  • Preparar las macedonias, los zumos, los batidos o los purés de frutas poco antes de su consumo: añadir un poco de zumo limón y emplear utensilios de materiales inoxidables para su pelado o troceado.

 

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Como elegir las frutas

No es ningún secreto que en la actualidad para la producción de frutas se utilizan a menudo productos químicos y fertilizantes. Y las manzanas que se ven tan hermosas e ideales en el mostrador pueden estar completamente dañadas por dentro. Entonces, ¿cómo elegir bien las frutas  adecuadas entre tranta variedad, para recibir de ellas más beneficios que perjuicios?

Frutas de Temporada

Resultado de imagen para frutas frescasLa mejor opción  es comprar siempre las de temporada. Cada fruta tiene una época del año para poder lucir todo su esplendor. Actualmente, podemos encontrar todo tipo de alimentos siempre, pero no tendrán ni el mismo sabor, ni la calidad que tanto nos interesa. Los invernaderos permiten conseguir una temperatura constante para cultivar durante todo el año, pero se perderán una serie de cualidades indispensables en el producto. Menos vitaminas es la consecuencia más evidente de estas frutas.

Productos de Kilómetro Cero

Imagen relacionadaLos productos de Kilómetro cero son los mejores. En grandes superficies encontramos productos que vienen de todas las partes del mundo. Esas frutas  han sido expuestas a un largo viaje, aunque se muevan en transportes especiales, perderán en el trayecto sus principales cualidades.

 

 

Tocar la fruta

Imagen relacionadaTocar la fruta es imprescindible. La fruta es un elemento que tiene un determinado proceso de maduración. En general, se suele envasar cuando aún está verde, de esta manera va madurando durante su proceso de transporte y venta. Depende de la distancia o del tiempo en ponerse a la venta puede estar más o menos madura. La tocaremos para percibir este tiempo de más o de menos que debe tener. Es importante que sepamos el tiempo que invertiremos en comérnosla, puede que se pase en nuestra nevera si esperamos demasiado.

 

 

Productos bio o eco

Imagen relacionadaLos productos bio o eco suelen ser mucho mejores. Cuando nos decantamos por una versión eco de cada fruta estaremos comprando un producto que no ha sido sometido a ningún proceso químico. La mayoría de las frutas y verduras las comemos en crudo o con la piel, por eso es imprescindible que estén bien lavadas. Lo eco no evita que las tengamos que lavar, pero nos asegura una forma más saludable de comer.

 

 

 

Tips

Bayas: Las bayas deben tener un aspecto brillante, con la piel sana y firmes al tacto.

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Cítricos: Los mejores cítricos (limones, naranjas, pomelos, limas, mandarinas) son aquellos firmes y pesados, con una piel brillante y lisa.

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Damascos: Los mejores damascos son aquellos de color amarillo anaranjada y con la pulpa firme. Evita los de color amarillo claro, y los que están demasiado duros o demasiado blandos.

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Mandarinas. ¡Llevemos las más pesadas! Las más livianas son las menos jugosas.

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Manzanas: Elige las manzanas que tengan el color más vivo y estén firmes al tacto. Evita las que estén blandas y arenosas.

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Melón: La mejor manera de saber si un melón está maduro es oliéndolo. Huele la base de donde estaba el tallo; cuanto más aromático, más sabroso. Asegúrate de que la piel está sana para evitar melones pasados. ay que evitar los melones que tengan manchas de humedad o que despidan un ligero olor a alcohol.

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Naranjas. Si están pálidas, seguro que están secas o ácidas. Debemos evitar elegir las de cáscara gruesa, dura, magullada o con olor fermentado.

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Paltas: Las paltas es mejor comprarlas cuando todavía no están del todo maduros y que terminen de madurar en casa. Si lo compras a punto, debe estar firme cuando lo presionas pero no duro.

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Plátanos: Escoge aquellosplátanos que estén amarillos, sin marcas ni machucones. Es mejor comprarlos verdes y dejar que terminen de madurar en casa que comprarlas demasiado maduros.

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Piña. Debemos guiarnos por su olor fuerte y dulce. Su cáscara debe ser amarilla o con tonos rojizos o cafés y sus hojas deben ser verdes y poder arrancarse con facilidad. Tenemos que descartar las piñas que estén humedecidas o que tengan la cáscara manchada.

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Sandía. Debemos golpear suavemente la cáscara con los nudillos de los dedos. Si se escucha hueca, la pulpa de la sandía será menos jugosa que cuando se aprecia un sonido sordo.

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Beneficios para la Salud

Las frutas juegan un papel trascendental en el equilibrio de la dieta humana por sus cualidades nutritivas.

Su alto contenido de agua facilita la eliminación de toxinas de nuestro organismo y nos ayuda a mantenernos bien hidratados.

Su aporte de fibra, ayuda a regular la función de nuestro intestino y a evitar o corregir el estreñimiento. La fibra tiene un gran interés dietético ya que, además, posee efectos beneficiosos tanto en la prevención como en el tratamiento de ciertas enfermedades (exceso de colesterol, diabetes, obesidad, cálculos en la vesícula biliar, hemorroides y venas varicosas, divertículos, cáncer de colon y úlcera).

Son fuente casi exclusiva de vitamina C. Los expertos en nutrición recomiendan tomar como mínimo tres piezas de fruta al día, procurando que una de ellas sea rica en vitamina C (cítricos, kiwi, melón, frutillas, tropicales…).

Contiene antioxidantes que protegen frente a enfermedades relacionadas con la degeneración del sistema nervioso, enfermedades cardiovasculares e incluso el cáncer.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha confirmado en los últimos años los resultados de diversos estudios de investigación que ponen de manifiesto los efectos anticancerígenos de frutas y verduras, particularmente contra el cáncer del tracto gastrointestinal y contra el de pulmón. Según los estudios, uno de cada diez pacientes afectados por algún tipo de cáncer ha mantenido una insuficiente alimentación a base de frutas y verduras. Otras frutas muy saludables son los cítricos y algunas frutas tropicales ricas en vitamina C, beta-caroteno, vitamina E y otras sustancias con propiedades antioxidantes, que se utilizan contra enfermedades cardiovasculares, cataratas, cáncer de mama, ovarios o vejiga.

Funciones de la Fruta

Las frutas pertenece al grupo 5 de la rueda de alimentos, ricos en azúcares, vitaminas C y A y sales minerales, representada en dicha rueda de color verde. Por su alto contenido en vitaminas y sales minerales pertenece al grupo de alimentos reguladores. Las frutas se localizan en el segundo piso de la pirámide de alimentos, es decir, que se recomienda la ingesta de 2 piezas de fruta en niños y 4 piezas en el adulto al día. A pesar de que en la clasificación general por grupos, las verduras y frutas están en grupos diferentes, los nutrientes que contienen son similares, aunque en el caso de las frutas el contenido en hidratos de carbono es más elevado y ello las convierten en alimentos un poco más energéticos. Por lo tanto: Son alimentos de bajo valor calórico, ya que casi el 80% de su composición es agua, y se recomieda en las dietas para la obesidad, contienen fibra dietética que os aporta múltiples beneficios como por ejemplo contra el estreñimiento y la diverticulosis.

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La fruta contiene múltiples micronutrientes que actúan sinérgicamente como antioxidantes y parece que son sustancias protectoras contra el cáncer, demostrado en estudios epidemiológicos en el cáncer de próstata y cáncer de colon. Además protege de múltiples enfermedades crónicas como la arteriosclerosis y la diabetes mellitus. La fruta es más apetitosa si se consume madura y puede masticarse bien. Ha de limpiarse correctamente y es conveniente pelarla si no tenemos la seguridad de si ha sido tratada con pesticidas u otros productos químicos. La fruta pelada y cortada a trozos hay que consumirla lo antes posible, ya que el gusto y aspecto se deterioran y el contenido en vitaminas disminuye.

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Composición de la Fruta

AGUA

Más del 80% y hasta el 90% de la composición de la fruta es agua. Debido a este alto porcentaje de agua y a los aromas de su composición, la fruta es muy refrescante.

GLÚCIDOS

Entre el 5% y el 18% de la fruta está formado por carbohidratos. El contenido puede variar desde un 20% en el plátano hasta un 5% en el melón, sandía y fresas. Las demás frutas tienen un valor medio de un 10%. El contenido en glúcidos puede variar según la especie y también según la época de recolección. Los carbohidratos son generalmente azúcares simples como fructosa, sacarosa y glucosa, azúcares de fácil digestión y rápida absorción. En la fruta poco madura nos encontramos, almidón, sobre todo en el plátano que con la maduración se convierte en azúcares simples.

Fibra

Aproximadamente el 2% de la fruta es fibra dietética. Los componentes de la fibra vegetal que nos podemos encontrar en las frutas son principalmente pectinas y hemicelulosa. La piel de la fruta es la que posee mayor concentración de fibra, pero también es donde nos podemos encontrar con algunos contaminantes como restos de insecticidas, que son difíciles de eliminar si no es con el pelado de la fruta. La fibra soluble o gelificante como las pectinas forman con el agua mezclas viscosas. El grado de viscosidad depende de la fruta de la que proceda y del grado de maduración. Las pectinas desempeñan por lo tanto un papel muy importante en la consistencia de la fruta.

Vitaminas

Como los betacarotenos, vitamina C, vitaminas del grupo B. Según el contenido en vitaminas podemos hacer dos grandes grupos de frutas:

  • Ricas en vitamina C: contienen 50 mg/100. Entre estas frutas se encuentran los cítricos, también el melón, las frutillas y el kiwi.
  • Ricas en vitamina A: Son ricas en carotenos, como los damascos, durazno y ciruelas.

Sales minerales

Al igual que las verduras, las frutas son ricas en potasio, magnesio, hierro y calcio. Las sales minerales son siempre importantes pero sobre todo durante el crecimiento para la osificación. El mineral más importante es el potasio. Las que son más ricas en potasio son las frutas de hueso como el albaricoque, cereza, ciruela, melocotón, etc.

Valor calórico

El valor calórico vendrá determinado por su concentración en azúcares, oscilando entre 30-80 Kcal/100g. Como excepción tenemos frutas grasas como el aguacate que posee un 16% de lípidos y el coco que llega a tener hasta un 60%. El aguacate contiene ácido oleico que es un ácido graso monoinsaturado, pero el coco es rico en grasas saturadas como el ácido palmítico. Al tener un alto valor lipídico tienen un alto valor energético de hasta 200 Kilocalorías/100gramos. Pero la mayoría de las frutas son hipocalóricas con respecto a su peso.

Proteínas y grasas

Los compuestos nitrogenados como las proteínas y los lípidos son escasos en la parte comestible de las frutas, aunque son importantes en las semillas de algunas de ellas. Así el contenido de grasa puede oscilar entre 0,1 y 0,5%, mientras que las proteínas puede estar entre 0,1 y 1,5%.

Aromas y pigmentos

La fruta contiene ácidos y otras sustancias aromáticas que junto al gran contenido de agua de la fruta hace que ésta sea refrescante. El sabor de cada fruta vendrá determinado por su contenido en ácidos, azúcares y otras sustancias aromáticas. El ácido málico predomina en la manzana, el ácido cítrico en naranjas, limones y mandarinas y el tartárico en la uvas. Por lo tanto los colorantes, los aromas y los componentes fénolicos astringentes aunque se encuentran en muy bajas concentraciones, influyen de manera crucial en la aceptación organoléptica de las frutas.

Información Nutricional

Las frutas engloban un gran número de especies y variedades que presentan, sin embargo, una composición nutritiva similar. Un alto porcentaje de su peso es agua, son ricas en fibra, vitaminas y minerales, aportan pocas calorías y su contenido en grasas es prácticamente inexistente, lo que convierte a las frutas en un alimento ideal para dietas encaminadas al control de peso. Además, hay que destacar que  las frutas, por tratarse de alimentos de origen vegetal, no contienen colesterol.

Son ricas en minerales, especialmente en potasio (K) y magnesio (Mg), aunque contienen también, pequeñas cantidades de calcio (Ca) y hierro (Fe), principalmente las verduras de hoja ancha tales como espinacas o acelgas.

Dentro de las vitaminas hidrosolubles, cabe destacar su riqueza en vitamina C y ácido fólico, sobre todo cuando se consumen crudas, aunque también contienen pequeñas cantidades de otras vitaminas del grupo B como vitamina B1, vitamina B2 y niacina.  En cuanto a la vitamina C, aunque está presente en cantidades importantes en la mayoría de frutas, hay algunas que destacan por su elevado contenido como las frutillas, el kiwi o los cítricos.

Entre las vitaminas liposolubles, destaca la gran cantidad de carotenos con actividad provitamínica A, es decir, sustancias que una vez en el organismo se transforman en vitamina A. Se encuentran de forma abundante en las frutas de color intenso. Algunas también contienen otras vitaminas liposolubles, como vitamina K y E.

Además de la fibra, minerales y vitaminas, las frutas contienen componentes saludables o componentes bioactivos llamados fitonutrientes que ejercen un papel importante en la prevención y tratamiento de diversas enfermedades. Muchos de ellos, son también antioxidantes que protegen frente a enfermedades relacionadas con la degeneración del sistema nervioso, enfermedades cardiovasculares e incluso el cáncer.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha confirmado en los últimos años los resultados de diversos estudios de investigación que ponen de manifiesto los efectos anticancerígenos de frutas, particularmente contra el cáncer del tracto gastrointestinal y contra el de pulmón.

Pomelo

ORIGEN

No se conoce con exactitud el origen del pomelo, aunque numerosas investigaciones señalan que se trata de un cruce natural entre el naranjo dulce y el pummelo (una especie diferente) producido en Barbados, en las Indias Occidentales. Desde allí, se extendió su cultivo por todo el Caribe, y posteriormente a los Estados Unidos, donde se comienza su producción a gran escala.

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VARIEDADES

Variedades blancas o comunes: son las que tienen la pulpa de color amarillo, y a pesar de ser las más cultivadas cada vez más se ven desplazadas por las variedades pigmentadas.

Variedades pigmentadas: son pomelos con la pulpa de tono rosa y rojizo y deben su color al pigmento licopeno. Su popularidad y consumo se ha incrementado en las dos últimas décadas en muchos países. El llamativo color sólo se produce si las temperaturas de cultivo son elevadas.

 

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